El Rey Don Sancho II Ante las Murallas de Zamora
Por la ribera del duero
tres jinetes cabalgan,
caballeros castellanos
de gran nombrandia y fama.
Trotones llevan ligeros
y ganosos de batalla,
de acero luciente armados
desde la frente a las ancas.
El aire manso tremola
pendoncillos de sus lanzas,
la del enmedio va en la cuja
los del lado la enristraban.
Martinetes y garzotas
en las penacheras altas
coronan delgados yelmos,
que al rayo del sol brillaban.
Sobre los quijotes penden
de los tiros las espadas,
y al mover de los caballos
iban sonando las armas.
Con escarces y bravura
llegan batiendo la estrada,
mirando van a Zamora,
a Zamora y sus murallas.
En ellas la plebe observa,
los ricos hombres y damas
que quedan, aunque contrarios,
de su apostura prendadas.
De todos son conocidos
cuando las viseras alzan,
que ese noble rey Don Sancho
es el que en medio marcha.
Y los que van a sus lados,
puestos a son de batalla,
eran la flor de Castilla:
El de Vivar y el de Lara.
De pechos sobre una almena
mira y llora Doña Urraca;
con un delgado alfareme
esta cubriendo su cara.
Por la muerte de su padre
que ya en al cielo descansa,
leonado color se viste
y negro mojil arrastra.
Sus escuderos y dueñas
mesurados la acompañan:
Ellas traen ricas patenas,
ellos flojas martingalas.
Y quitando el antifaz,
la voz un poco levanta,
y a su hermano le decia,
que se detiene a escucharla:
"Rey Don Sancho, Rey Don Sancho,
el ardido en las batallas,
valiente contra una devil
mujer, sin culpa, y tu hermana.
¿Asi del rey nuestro padre
la disposicion se guarda?
¡Oh, mal haya caballero
que al finado no le acata!
Sufren Elvira y Garcia
los rigores de tus armas,
y allá en Toledo a los Moros
favor Alfonso demanda.
Cuando debiera Castilla
liberar a toda España.
Con foso cercas mi muro,
tu huested mis campos tala.
Y azarques y sarracinos
en Segovia juegan con cañas,
y en Zocodover con cifras
Palacio y Puerta de DªUrraca
resplandecen sus adargas.
Y guarde no llege el dia
que, dandoles tu la causa,
vengas a vever sus yeguas
del Duraton y el Arlanza.
Ambicionando lo ajeno
que tu padre nos dejara
con los cristianos aceros
viertes la sangre cristiana.
¡Oh, cuanto fuera mejor,
esas vias emplearlas
contra quien viera lo que es
unido el poder de España!
"Eso mismo quiero yo"
Responde Don Sancho,"infanta,
mi padre erro; juzgue el mundo,
soy rey. Esto digo, y basta"
Entonces ella quejosa
prosiguio con voces altas:
"El de la amarilla banda,
el del grabado gorjal
y rapacejos de plata,
el de dorada espuela,
que yo le calce, ¡cuitada!
¿quien creyera que tizona
contra mi se desnudara,
cuando cabezas de reyes
pense me diera por arras?
Esto espere de amor
la mujer apasionada:
Bien se que lo merecí,
bien se como se me paga"
Don Rodrigo de vivar
con la color demudada,
turbado la respondiera,
formando mal las palabras:
"Señora, sirvo a mi Rey,
tu afan me pesa en el alma;
lo demás hízolo el amor,
contra amor ninguno basta"
Entre multitud plebeya
bellido Dolfos estaba,
hijo de Dolfos Bellido,
muy artero de esesanchanzas,
y dijo: A pesar del Cid
nn ira a sus tiendas mañana
el rey Don Sancho con vida,
si mil vidas me costara.
Oyendo tales razones,
con semblante y vista airada,
arremetio su caballo
Don diego Ordoñez de Lara.
"Traidores sois, zamoranos"
Dice en voz tremenda y alta:
"y os lo hare bueno en el campo,
cuerpo a cuerpo, lanza a lanza"
Arias gonzalo, al oir
que a su ciudad denostaban:
"Caballeros, los del el Rey"
Grito, "no digais infamia,
que hay hidalgos en zamora
de nobleza tan preciada,
que ni en virtud ni en valor
otro alguno los iguala.
Y en cuanto al reto, mis hijos
viven, y si honor los llama,
caballeros demi sangre,
estiman la vida en nada."
Esto dijo Arias Gonzalo,
y con astucia villana
el traidor Bellido Dolfos
se aparto de la muralla.
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