Muralla en DegolladeroMuralla en la parte del Portillo de la traiciónMuralla de Puerta Nueva

 

as murallas de Zamora, suscitaron a los juglares toda una serie de romances conocido por "el cerco de Zamora", que son dentro de la poesía juglaresca, de las páginas más brillantes de nuestra literatura. Esto ha hecho que Zamora sea conocida mundialmente con el adjetivo de "la bien cercada"; las murallas han contribuido así ha inmortalizar y dar gloria a Zamora.

La ciudad puede enorgullecerse de conservar aún, a pesar de tantos intentos de derribo gran parte de sus murallas. Las mismas que en otro tiempo resistieron ejércitos y sitios haciéndola famosa con el dicho: "no se ganó Zamora en una hora".

Las primeras referencias a la muralla de Zamora, las encontramos en los cronistas árabes, al describir Zamora según dicen: "es una bella ciudad, una de las capitales del Reino. Está rodeada por un cinturón de siete murallas de una construcción notable y conserva recuerdos de la antigüedad. Entre sus murallas y delante de sus muros hay fosos y largos criques llenos de agua", e Iza Ben Ahmed escribe: y este año Alfonso, hijo de Ordoño, rey de Galicia, se dirigió a la ciudad de Zamora, la abundante en árboles, y fortificándola, hízola habitar por cristianos. Poblando lo que había en torno a ella. Sus pobladores eran gente de Toledo y bajo la dirección de un nombre de los bárbaros, de entre ellos fueron construidos sus lados".

Muralla Entre el Duero y Puerta NuevaMuralla Entre el Duero y Puerta NuevaMuralla con la marca del Cantero

Estas edificaciones corresponden al reinado de Alfonso III, las crónicas cristianas tan noticia de una serie de guerras sostenidas en torno y por motivo de Zamora. En concreto, la fortificación de Zamora originará el ataque de Almondhir, que le pone sitio en el año 879, la rápida intervención de Alfonso III, logra liberar de este peligro a la ciudad. Pero, a pesar de su aparato defensivo, la ciudad de Zamora no logra mantenerse y es tomada por los árabes en el año 963. Al-Hakam I "entró por la fuerza y pocos de sus defensores lograron liberarse de los muslismes. Se detuvo en la ciudad con toda su hueste destruyendo sus muros. Con muchos cautivos y despojos tornó vencedor a Córdoba". Y en el año 984 y en el año 986 sufría de nuevo Zamora los estragos de Almanzor.

 

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