as
puertas son lo más significativo de una muralla, instrumentos de
comunicación canalización de impuestos y medio defensivo. Las
puertas tenían una misión fiscal, se pagan impuestos por las
mercancías que se introducen en ellas y a veces por las que
salían, eran los derechos de portazgo. Las puertas son al mismo
tiempo también 
medios defensivos por que
cerradas aíslan y defienden a sus habitantes. Todas las puertas
se cerraban durante la noche, tras un toque de queda. En Zamora
desde el siglo XVI la torre de queda fue la de San Juan que al
tocar con la campana "de queda" avisaba a los guardias
que salían a cerrar las puertas que ya no se abrían hasta la
mañana siguiente, montándose vigilancia durante la noche sobre
ellas.
El
hecho de que la puerta sea un lugar de acceso de la que depende
la seguridad de la ciudad pone de manifiesto que es al mismo
tiempo el punto débil de la muralla. Tomar las puertas era tomar
las ciudades, por eso, la posesión de la ciudad se significa en
la entrega de las llaves de sus puertas. Por ello las puertas
gozan de más defensa, serán defendidas por un torreón
contiguo, cuando, y éste es el caso más generalizado en Zamora,
no van entre dos torreones tal como se hizo en las puertas
romanas. Las puertas se cerraban, con puertas de madera de dos
hojas que giraban sobre goznes de piedra, forradas de hierro para
evitar que las quemasen, tachonadas con clavos de hierro, tenían
inmensos cerrojos y llevaban además trancas atravesadas. 
Las
hojas de las puertas de las ciudades solían ser trofeos de
victoria para sus conquistadores. Según un relato
muy conocido al que parece
legendario, Almanzor al regreso de su victoriosa campaña del
año 997, a Santiago de Galicia, hizo llevar a Córdoba a hombros
de sus prisioneros cristianos, las campanas de su iglesia y las
puertas de la ciudad.
El número de puertas de la ciudad estaba en relación con su importancia y con la estructura de su solar por relieve. Toledo tenía cuatro, Valencia y Zaragoza tenían cuatro, Málaga tenía cinco, Córdoba tenía siete, Sevilla tenía doce, Granada tenía trece. Las puertas de la ciudad de Zamora son dieciséis; entre puertas conservadas, vestigios de puertas (que aún se conservan), las puertas desaparecidas (pero conocidas su traza) y las puertas conocidas sólo por documentación; de todas formas es un número elevadísimo que pone de manifiesto claramente la importancia de la ciudad de Zamora en aquel tiempo; hoy de las dieciséis puertas desgraciadamente y por el lucro de personas privadas y el abandono de las autoridades de su tiempo, sólo conservamos dos y un póstigo más el vestigio de otras tres puertas.
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